Me acaban de proponer que escriba sobre el tema, y la verdad es que llevo dándole vueltas, desde que empezó el confinamiento. A finales de mes tendría lugar un eventazo que estábamos organizando en Marbella, y evidentemente se ha pospuesto. Y es que, hablando con el responsable de eventos de una de las mayores empresas de este país, me decía que la palabra mágica para que los proveedores no se pongan nerviosos y estén dispuestos a colaborar es hablar de aplazamiento, nunca de anulación, porque lo segundo, evidentemente sería costoso para todos.

La flexibilidad por parte de todos los eslabones que conforman un evento es fundamental, hay que ser camaleónico, y saber adaptarse, sobre todo a las decisiones de última hora, pues llegarán.

Si bien es cierto que, aunque hablemos de una nueva fecha pasado el verano, nadie sabe a ciencia cierta si se podrán llevar a cabo todos los eventos pospuestos, tanto privados como profesionales. Las agendas de los lugares de celebraciones están llenas hasta la bandera, pero ¿habrá más aplazamientos? pues quizá, ya que hablan de un repunte del virus en otoño…

Pongamos que se celebran, pero ¿cómo? A priori, ningún evento volverá a ser lo que fue, ahora cuando nos reunamos, tanto profesional como de carácter privado, debemos de incorporar ciertas medidas que, antes del COVID, eran impensables. Está claro que lo primero son medidas de control sanitario, que en mi opinión deberán acompañarnos hasta el fin de los días en los eventos presenciales. Comprobar la temperatura de los asistentes, guantes y mascarillas deberán de ser obligatorios en todos los eventos, sobre todo en los macro eventos como Infarma o Fruit Attraction. Además, se necesitarán certificados que especifiquen que en los espacios de celebración se han tomado las medidas necesarias de desinfección e incluso los asistentes quizás tengan que acreditar si tienen anticuerpos o no.

El control de aforos va a ser fundamental, concienciar a los asistentes de la necesidad de mantener las distancias, quizá en lugar de azafatas habrá personal destinado al control de espacios y distancias e información que recuerde a los allí reunidos la importancia de ser responsables en sus actos.

Pero para los macro eventos todavía queda mucho, en mi opinión los primeros eventos que se lleven a cabo serán con un aforo muy reducido, donde las marcas se permitan el lujo de mimar a sus clientes, empezando por los más fieles, serán encuentros más humanos, donde el diálogo y el mirar a tu cliente a los ojos serán las herramientas que más valor tendrá, dejando atrás las grandes puestas en escena, con las que yo tanto he disfrutado diseñando.

No obstante, a corto plazo yo apuntaría hacia una reinvención de los eventos. A principios de semana pasada hablaba con el director de un diario digital que ha duplicado usuarios durante el COVID y comentábamos la opción de crear congresos digitales. Segmentar muy buen el target, para ofrecerles espacios que les resulten interesantes, webinars, charlas moderadas, con interacciones en directo de ese público on line.  Y todo a través de un plató con los mejores medios técnicos (las presentaciones de cada ponente, varias cámaras, técnicos, profesionales encargados de la plataforma por la que se retransmite, incluso hologramas etc).

Aquí os dejo un vídeo que me ha parecido muy interesante, y donde podéis observar lo que os comentaba antes sobre los Eventos Virtuales, una chulada diseñada por la empresa SONO.

Por ello está claro que las empresas que no hayan tenido huella digital hasta ahora deben ponerse manos a la obra, y si sus integrantes no se consideran muy duchos en la materia, deberán dejarse aconsejar por empresas, que les ayuden con su estrategia digital. Y tened claro que lo importante no son los likes que consigas, sino la interacción con tu público ideal.